esavicom  
esavicom-rss  FB  Twitter  LinkedIn
esavicom-flickr  esavicom-youtube  esavicom-complumedia
Líneas de Investigación Líneas de Investigación
Y en nuestro blog... Y en nuestro blog...
10 Claves para ver el cara a cara entre Rajoy y Rubalcaba

El debate electoral televisado entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba será el elemento comunicativo más sobresaliente de la campaña a la presidencia del Gobierno. Desde mi punto de vista, existen 10 claves comunicativas que nos permitirán observar el cara a cara entre ambos candidatos con un sentido más de estratega de comunicación electoral:

  1. El debate electoral es ante todo un programa televisivo, por lo que hay distintos componentes en cuanto a la forma que determinan el sentido del mismo. Me refiero al número de candidatos participantes, la extensión del programa, la participación o no del público, la participación de periodistas con preguntas precisas sobre temas calientes, el papel del moderador o de los moderadores, el número de debates electorales, la escenografía, la luminotecnia, la realización televisiva, etc. Creo que nuestros debates electorales televisados están demasiado encorsetados en el sentido informativo, con bloques temáticos muy estrictos, tiempos pactados, sin presencia de público ni de periodistas, al estilo de lo que se viene ofreciendo en Francia. Entiendo que necesitamos algo más de frescura que posibilite ofrecer un verdadero debate en el que participe la ciudadanía de manera directa, donde la espontaneidad y el valor comunicativo de los contrincantes se ponga verdaderamente a prueba.
  2. El debate electoral refuerza las actitudes ya existentes más que cambiarlas. Los índices de audiencia son muy importantes en los cara a cara de todo el mundo: 63 millones de televidentes en el primer debate electoral de EEUU en 2004; 20 millones de audiencia en Alemania en 2005; 16 millones en Italia en 2006; 13 millones en el primer debate en España en 2008 y 11 millones en el segundo debate. Pero el foco de trabajo de los estrategas electorales de los distintos partidos políticos se localiza dentro de esos índices de audiencia en los públicos flotantes indecisos (tanto los informados como los desinformados, tendentes a la abstención) y en los públicos flotantes desencantados (tendentes a la abstención o al voto de castigo). Normalmente los debates electorales televisados incrementan el índice de participación electoral y garantizan información y el posicionamiento de los candidatos ante las elecciones.
  3. Los públicos flotantes indecisos y los públicos flotanes desencantados del PP parecen mucho más reducidos que los del PSOE ante la cita electoral del 20N. Luego, el gran reto para Alfredo Pérez Rubalcaba está en saber reactivar ese voto indeciso y desencantado, con temas, propuestas, formas y modos muy próximos a esos segmentos concretos de público. Y el desafío para Mariano Rajoy estriba en saber moderar su discurso sin ser percibido con cierto aire prepotente ni como el candidato ácido capaz de criticar y no aportar soluciones a los problemas concretos, trabajando las coordenadas precisas para fomentar además la abstención de los públicos flotantes indecisos de Rubalcaba.
  4. Las encuestas de intención de voto le son muy favorables a Rajoy. Muchos autores señalan que los debates electorales televisados interesan más al candidato peor situado en las encuestas y menos al mejor situado. Las grandes distancias en intención de voto son insalvables sólo gracias a los efectos generados a través de los debates electorales televisados, salvo catástrofes que no son normales y corrientes.
  5. Un solo debate conviene al candidato mejor situado en las encuestas. Máxime cuando la distancia entre el día del debate y el día de la votación es superior a 10 días. Me refiero a que si bien el debate puede inhibir el resto de campaña también es cierto que el índice de decamiento del recuerdo irá incrementándose con el paso de los días. Estará ciertamente difuminada la inhibición que pudiera producirse en el debate el día de celebración de las elecciones al no existir el factor de lo reciente con un segundo debate más próximo a la jornada de las votaciones.
  6. Propuestas estrella en cada uno de los tres grades bloques temáticos pactados, esto es, economía y empleo, política social, democracia y política exterior. Los candidatos deben saber ofrecer oportunamente sus propuestas estrellas en cada bloque temático. Una idea básica, una propuesta es suficiente para sustentar todo el bloque temático. Luego, eso sí, se necesitarán distintas líneas argumentativas para sostener el edificio de las citadas propuestas, con el apoyo de ejemplos que conecten con los intereses particulares de segmentos concretos de públicos flotantes indecisos o desencantados. No conviene ofrecer a los telespectadores una lista interminable de propuestas o de hechos que no perminen generar recuerdo suficiente. Pocas cifras, pocas propuestas pero debidamente reiteradas a lo largo del tiempo de transmisión.
  7. Comunicación no verbal. Desde la economía de movimientos, la comunicación no verbal tendrá que ser utilizada por los candidatos para apoyar su discurso verbal, enfatizar, precisar, etc. Estamos ante dos grandes políticos que han dado sobradas muestras de su destreza oral pública, tanto en televisión como en otros medios. Sin embargo, cabe hacer una precisión, los debates electorales televisados tienen su propio código de trabajo (planos de escucha, asentimientos con la cabeza ante una crítica exacerbada del oponente, etc.). Rajoy ya ha tenido dos experiencias en las elecciones pasadas. Rubalcaba se estrena en este apartado. El estilismo y los complementos de las vestimentas de los debatientes deberían conectar por la vía de la similitud sociodemográfica y de estilios de vida con los públicos estratégicos de cada partido político.
  8. Estructura mental de los candidatos. Cualquier candidato debe ser capaz de esgrimir su mejor asertividad para potenciar su imagen pública por la vía de la credibilidad, el atractivo y el poder, y además saber menoscabar la imagen de su competidor. Una actitud positiva ante cualquier tema y asunto que pueda ponerse sobre la mesa es una de las mejores herramientas para saber asociar esos asuntos con una zona de confianza plagada de mensajes básicos, argumentaciones y ejemplos planificados. Cualquier escenario es susceptible de ser el mejor marco para explicar los puntos más importantes del programa electoral.
  9. Manejar los imprevistos. A pesar de los ensayos, de las formaciones ad hoc, del gran número de especialistas y profesionales intervinientes en los debates electorales televisados, pueden ocurrir imprevistos de cualquier naturaleza (relojes que no funcionan, focos que estallan, temas imprevistos esgrimidos con máxima dureza, etc.). La naturalidad y el control de las emociones es fundamental para que los debatientes sepan dónde están sus intereses comunicativos en cada momento.
  10. Atender las redes sociales y las reacciones de los medios de comunicación convencionales. Antes, durante y después del debate electoral televisado. Tener conocimiento de las tendencias, los temas y las propuestas es muy importante para saber gestionar adecuadamente cualquier escenario comunicativo.

 



  • Comentarios
URL de Trackback:

No hay ningún comentario aún. Sea el primero.