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¿Quién ha ganado el cara a cara entre Rajoy y Rubalcaba?

Me ha defraudado bastante el debate de ayer entre los dos líderes políticos más representativos de nuestro país: Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos han sido incapaces de crear ilusión alrededor de sus respectivos proyectos y más que construir su credibilidad con la fuerza de sus propuestas han buscado minar la fiabilidad ética y la eficacia de su contrincante. El recuerdo que ambos han generado se basa más en la crítica exagerada que en la esperanza de las soluciones aportadas.

A partir de aquí hay que reflexionar sobre la influencia que ha podido tener cada candidato sobre sus públicos flotantes indecisos y desencantados:

  • Mariano Rajoy partía con la ventaja de tener las encuestas a su favor que le otorgan un colchón suficientemente alto, con experiencias en pasados debates, con la superioridad de un solo debate en la campaña y con un volumen de público flotante indeciso y desencantado mucho más reducido que el de su oponente. No le ha hecho falta arriesgar. Sin embargo, se ha aferrado de manera contumaz a la lectura exagerada del discurso que llevaba preparado. En tono institucional, pero leyendo la casi totalidad de su disertación para potenciar su idea fuerza: Rubalcaba nos ha traído hasta esta catastrófica crisis y no va a ser quien nos saque de ella. Rajoy se ha limitado a hacer un análisis de la crisis en los tres apartados del cara a cara: economía y empleo, políticas sociales y democracia, seguridad y política exterior. Ha llegado a reconocer que no es una experto en economía. En las ocasiones que soltó los papeles y las cifras preparadas (por cierto, no exhibió ni un solo gráfico en toda la noche) se mostró con un tono conciliador y con un discurso más fresco y próximo al público. Su tono general ha sido calmado, serio y dentro de unas coordenadas de moderación. Esperaba mucho más de él en este cara a cara.
  • Alfredo Pérez Rubalcaba no ha sabido conectar con las expectativas de sus públicos flotantes indecisos y desencantados. Ha intentado movilizar a esos públicos esgrimiendo el aparente programa oculto del PP. Y lo ha hecho hablando de manera machacona del futuro presidente Mariano Rajoy, incluso de sus probables ministros. Su discurso ha sido algo más ágil que el de su oponente en cuanto a estructura y forma, pero incapaz de centrarse en un futuro positivo posible y en la ilusión de las expectativas de su programa. Llegó a reconocer en la parte final del debate que él no tenía todas las soluciones para salir de la crisis y apeló a la emotividad. Invirtió más tiempo en desmontar a su oponente que en construir el recuerdo de su verdadera línea de actuación. Apeló a la bandera del miedo, cuando el perfil psico-social de sus públicos indecisos ha variado en los últimos 20 años. Demasiado ácido. Dio la sensación de ser un periodista que intentaba poner contra las cuerdas a quien representa el papel de futuro presidente. Una idea: ¿en qué comunidades autónomas tiene Rubalcaba el gran volumen de públicos flotantes indecisos? Lo digo porque sus ejemplos siempre aludían a Madrid. También me ha defraudado con el planteamiento de debate que ha hecho.

Desde esta perspectiva, parece lógico añadir que quien se ha acercado más a sus objetivos finales ha sido Mariano Rajoy. Por tanto, Mariano Rajoy ha ganado el debate.

Ahora, como espectador, como ciudadano y también como especialista en comunicación reclamo otra forma televisiva de los debates: con participación del público, con periodistas de primer nivel que pongan contra las cuerdas a los candidatos y con al menos 2 debates antes de las votaciones. Esto no sólo garantizaría más espectáculo televisivo sino que aseguraría a los ciudadanos tener mayor claridad sobre la credibilidad de los políticos de nuestro país. Hace falta institucionalizar los debates.

 



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Andrés de Rojas Giménez
Excelente análisis. Personalmente creo que los debates, como los mítines, se han convertido en simples canales para el discurso de los candidatos, y los han desnaturalizado del mismo modo que hacen con las redes sociales. Parece que no escuchan, que sólo quieren oir aplausos y que les dan miedo las preguntas que les puedan hacer quienes no forman parte de su línea ideológica.

Además, me parece que en los debates pueden participar más fuerzas políticas, para que los ciudanos perciban que existen más opciones.

Publicado el día 8/11/11 10:33.

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Estoy de acuerdo con vuestros planteamientos.
Lo que no me ha sorprendido de este debate ha sido la batalla campal a la credibilidad que han lidiado, esperaba que se prolongara durante más tiempo el discurso monologista, sin embargo no tardó mucho en romperse, y fue enriquecedor.Sin embargo las propuestas brillaron por su ausencia.
Un momento estrella de Rubalcaba fue el primer plano con el índice de subida salarial de los pensionistas, su capacidad improvisadora y su gran elocuencia, y sobretodo su discurso final en el que moviliza a sus 3 principales votantes trabajando la emotividad, confianza y empatía.
Rajoy hizo un discurso más elaborado y cogió el rol de estar ya en el poder,mostrando serenidad al principio y estabilidad, frente a Rubalcaba,que en todo momento asumió su derrota.
Sería idóneo que se siguiera el modelo de debate alemán, y además de dos debates, se realizara un especial al estilo "Tengo una pregunta para Usted".

Publicado el día 8/11/11 11:36 en respuesta a Andrés de Rojas Giménez.

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Estoy de acuerdo con vuestros planteamientos.
Lo que no me ha sorprendido de este debate ha sido la batalla campal a la credibilidad que han lidiado, esperaba que se prolongara durante más tiempo el discurso monologista, sin embargo no tardó mucho en romperse, y fue enriquecedor.Sin embargo las propuestas brillaron por su ausencia.
Un momento estrella de Rubalcaba fue el primer plano con el índice de subida salarial de los pensionistas, su capacidad improvisadora y su gran elocuencia, y sobretodo su discurso final en el que moviliza a sus 3 principales votantes trabajando la emotividad, confianza y empatía.
Rajoy hizo un discurso más elaborado y cogió el rol de estar ya en el poder,mostrando serenidad al principio y estabilidad, frente a Rubalcaba,que en todo momento asumió su derrota.
Sería idóneo que se siguiera el modelo de debate alemán, y además de dos debates, se realizara un especial al estilo "Tengo una pregunta para Usted". IsaOtero

Publicado el día 8/11/11 11:37 en respuesta a Andrés de Rojas Giménez.

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